ENTREVISTA - Montse Doménech

  1. ¿Es verdad que los miedos son parte fundamental del desarrollo? ¿Por qué?

En el comportamiento humano existe, desde el nacimiento, el instinto de protección ante lo desconocido o el posible peligro, garantizando así la integridad física y la procreación. Sin embargo, a medida que el niño reconoce su entorno, se familiariza con él y le aporta seguridad, se adapta progresivamente, extinguiendo los síntomas de miedo y se vincula emocional, intelectual y socialmente.

  1. Muchas veces, los padres tenemos miedos que nos es difícil disimular (a volar, al agua, etc). ¿Cuál es la forma correcta de vivir esos miedos frente a los chicos para no trasladárselos? ¿Esconderlos, explicarlos?

En muchos casos es inevitable que los padres contagien algunos miedos, pero conviene que vean otros modelos de comportamiento para que vean que no hay una razón universal para tenerlo. Hay que poner ejemplos, explicando que hay muchos niños que aprenden a no tener miedo y que esto sería bueno para él.

  1. ¿Por qué es tan peligroso minimizar los miedos de los chicos y no darles la importancia que éstos se merecen?

Siempre hay que dar importancia a las emociones de los niños, pero es importante darle herramientas para vencer estos miedos para que gane en seguridad y autoestima. Nunca hay que reírse de un miedo, pero, en contraste, el niño debe reconocer sus fortalezas para que quiera vencerlos.

  1. ¿Cómo detectamos cuándo un miedo de nuestros hijos se transformó en un problema mayor, como una patología? ¿Cuál es la señal para contactar a un especialista?

Hay síntomas inequívocos que nos indican que el niño sufre más de lo normal: tiene insomnio, pierde el apetito, se pone pálido ante determinadas situaciones o incluso se vuelve callado o mudo. Hay niños que, el mismo miedo, les atenaza y no son capaces de verbalizarlo. Conviene decirle que hay muchos niños que tienen miedo, incluso personas mayores, pero que es importante entrenarse para vencerlo. Cuando los padres no se ven capaces de ayudar y acompañar al niño en este proceso de mejoría, conviene ir al especialista para que proponga una pautas específicas, incluso con algún fármaco relajante.

  1. Imagino que no son positivos los clásicos castigos vinculado con el miedo: “va a venir el hombre de la bolsa”, etc. O los sustos, como esconderse detrás de una puerta y sorprender a un niño por detrás. ¿Qué problemas pueden generar esas actitudes en los chicos?

No es muy conveniente asustar al niño con amenazas de miedo o susto, ya que puede atrasar su evolución, pero cuando ya está recuperado, podemos hacer juegos en grupo en que tenga que vivir situaciones de exposición al miedo, por ejemplo, buscar a alguien de la familia en una habitación oscura, hacer un recorrido a oscuras por la casa… de este modo sabe identificar con seguridad las situaciones que no tiene porque temer.

  1. ¿Cuál es, a grandes rasgos, la mejor manera de acompañar los miedos de nuestros chicos?

Es muy conveniente que comprendan la necesidad de vencer los miedos, que van a sentirse más poderosos, pero que les vamos a acompañar mientras van entrenando las situaciones que les proponemos. Esta técnica se llama, “exposición progresiva a la situación que deseamos vencer”. Es decir, en vez de sobreprotegerle, le proponemos que realice una determinada acción que le da miedo, durante unos minutos y progresivamente vamos aumentando el tiempo de exposición. Cada vez que lo supera hay que felicitarle o incluso premiarle para que esté satisfecho de su superación.