“Uno de los principales problemas que tienen los padres es en aplicar normas y que se cumplan. En muchos casos los niños se han convertido en dueños de la situación y no las aceptan. Hay un exceso de sobreprotección y unos modelos sociales que dificultan la educación”. Ante esta realidad, Montse Domènech, pedagoga y psicóloga infantil escribe el libro Edúcame bien. 100 respuestas para madres y padres preocupados.


.- ¿De qué manera se debe fomentar una buena comunicación entre padres e hijos?

A través de la afectividad, pero también a través de unos modelos claros y firmes. La firmeza y la exigencia demuestran que los padres confían en las posibilidades del hijo y con esta refuerzan la comunicación. Unas pautas dadas con simpatía y con altas expectativas favorece que los hijos refuercen la comunicación con sus padres.

.- ¿Cómo evitar que los niños nos digan mentiras?

Creando un acercamiento y clima de confianza, sin amenazas ni reprimendas. Los niños que tienen miedo al castigo mienten más y no asumen su equivocación. Hay que compartir las equivocaciones y ayudarle a corregirlas. La culpa no ayuda a rectificar, solo consigue dar excusas. Hay que premiar la verdad y el coraje de dar la cara, por encima de la regañina por algo mal hecho. Tienen que vivir la evidencia que la mentira siempre se descubre y que la verdad produce tranquilidad.

.- ¿Es importante que nuestros hijos se frustren? ¿Se debe aprender a aceptar la frustración?

Es conveniente que los hijos consigan las cosas con esfuerzo y aún así, no siempre se consiguen. El aceptar la frustración les hace más fuertes y más resistentes a las situaciones problemáticas, genera más estrategias para superarlas. Por otro lado es un aprendizaje que les va a servir en diferentes situaciones de la vida.

.- ¿Cómo enseñar a nuestro hijo sea respetuoso?

Todos los valores educativos se enseñan a través de modelos que debemos inculcar y repetir hasta llegar a consolidarlos. Hay que exigir esta actitud de respeto y usar el refuerzo positivo para que el niño se sienta satisfecho de su conducta.

.- ¿Se puede mejorar su autoestima?

Si los padres son capaces de destacar, en una proporción más alta, las cualidades del hijo, por encima de los “defectos”, este va a tener una buena autoestima. Muchos niños manifiestan que los padres solo destacan las conductas negativas, sin hacer caso de las positivas. Hay que tener en cuenta esta apreciación y ser muy positivos con ellos.

.- ¿Es importante enseñarle a ser generoso con los demás? ¿Qué estrategias utilizamos?

Cuando hablamos de generosidad nos referimos a transmitir el valor de tener en cuenta a los demás y hacer algo por ellos. Esta actitud refuerza el valor de la empatía y la solidaridad. Este modelo educativo se puede encontrar en nuestro entorno más cercano, en casa, en el colegio, pero también a través de cuentos, historias o noticias del mundo. De cualquier modo nos hace ser consciente de las responsabilidades sociales y sensibilizarnos con lo que ocurre a otras personas.

.- ¿Cómo conseguir que nuestro hijo sea responsable?

Haciéndole sentir importante con sus habilidades y dando importancia a las actividades compartidas por todos los miembros de la familia. Las órdenes dadas con crispación o malhumor no motivan a mejorar la responsabilidad, porque no dan satisfacción por la labor bien hecha.

.- ¿Se puede enseñar a ser disciplinado y obediente?

Si los padres se hacen respetar por sus buenas formas, modelos y pautas, los hijos no tendrán dificultades en obedecer porque entenderán que las órdenes y propuestas son para favorecer la buena marcha de la familia.

.- ¿Podemos concienciarles de sus obligaciones sin enfadarnos? ¿Dónde está el secreto Con buen humor y tranquilidad se consigue dar un clima idóneo para la obediencia.?

La clave está en estar seguros de que lo que les pedimos es bueno para ellos y no necesitamos plantearlo con crispación.

.- ¿Cómo erradicar los insultos y/o agresividad?

Antes hemos dicho que ante una conducta inadecuada, vamos a usar un sinónimo de castigo que es “quitar un privilegio”, es decir, forzamos a que se rectifique esta conducta para que, de inmediato cuando se ha corregido podamos usar el refuerzo positivo y felicitar por el cambio a mejor. Si no dejamos claro que la conducta inadecuada no puede producirse el hijo interpretará que no tiene importancia. Es muy importante atajar estas conductas de inmediato para que no se cronifiquen.